QUERATOSIS ACTÍNICA MÁS DE DIEZ MILLONES

Translations:

Esta cifra es generalmente aceptada como el mejor estimado actual del número de americanos que han sido diagnosticados con queratosis actínica (QA). Las personas de tez clara, cabello rubio o pelirrojo y ojos azules, verdes o grises tienen una elevada probabilidad de desarrollar uno o más de estos precánceres. Si pasan mucho tiempo bajo el sol tienen mayor riesgo. El lugar donde vive hace una diferencia: mientras más cerca al ecuador, más probable es que desarrolle queratosis actínica.

La incidencia es ligeramente más elevada en los hombres, debido a que tienden a pasar más tiempo bajo el sol, y usan menos protección solar que las mujeres. Los afroamericanos, hispanos, asiáticos y otros con piel más oscura no son tan susceptibles como los caucásicos.

¿EXISTE MOTIVO DE PREOCUPACIÓN?

La queratosis actínica en ocasiones es el primer paso que conduce al carcinoma de células escamosas (CCE) y en consecuencia se conoce como un “precáncer”. La gran mayoría de las queratosis actínicas permanecen benignas. Algunos estudios han reportado que el diez por ciento podrían avanzar al carcinoma de células escamosas dentro de un promedio de dos años. En cuanto a los carcinoma de células escamosas, el 40 al 60 por ciento comienzan como una queratosis actínica que no se trató, y algunos de estos pueden avanzar para invadir los tejidos circundantes. Alrededor del 2 al 10 por ciento de estos carcinoma de células escamosas se diseminan hasta los órganos internos y ponen en peligro la vida. Este porcentaje no es alto, pero su impacto es grande.

La quelitis actínica es otra forma de queratosis actínica que se desarrolla en los labios y también tiene potencial de convertirse en carcinoma de células escamosas.

Mientras más lesiones de queratosis actínicas tenga, mayor es la probabilidad de que una o más se convierta en cáncer de la piel. De hecho, algunos patológos interpretan la queratosis actínica como la forma más precoz de carcinoma de células escamosas.

¿QUÉ ES UNA QA?

Una queratosis actínica (QA), también conocida como queratosis solar, es una formación (lesión) escamosa o costrosa. Aparece más frecuentemente en cara, orejas, labios, el dorso de las manos, antebrazos, hombros, cuello, cuero cabelludo, u otras áreas del cuerpo expuestas frecuentemente al sol. Usualmente se usa el término en plural “queratosis” para referirse a esta condición, ya que rara vez hay tan sólo una. Al principio, las queratosis actínica son tan pequeñas que se reconocen por palpación mejor que a la observación. Al palparlas, se sienten como si pasara el dedo sobre papel de lija. Muchas veces hay más lesiones invisibles (subclínicas) que visibles en la superficie de la piel.

En su mayoría, las queratosis actínica se desarrollan lentamente y alcanzan un tamaño desde un octavo a un cuarto de pulgada. Al principio podrán desaparecer, tan sólo para reaparecer más adelante. La mayoría se vuelven rojizas, pero algunas pueden ser de color café claro u oscuro, rosado, una combinación de estos colores o del mismo color que la piel. En ocasiones, provocan picazón o sensación de ardor, sensibilidad, o dolor. También pueden inflamarse y enrojecerse. Raramente, las queratosis actínicas pueden sangrar.

Si tiene queratosis actínica, es una indicación de que ha adquirido daño solar y podría desarrollar cualquier tipo de cáncer, no sólo el carcinoma de células escamosas.

Queratosis actínica en el
dorso de la mano. Estos
precánceres ocurren
comúnmente en la cara
y el dorso de las manos.

La toma de cerca muestra elevación, aspereza y costras.
Algunas queratosis como ésta son bastante discretas y difíciles de distinguir clínicamente del carcinoma de
células escamosas.

CÓMO RECONOCER LA QA

Aquí se muestran ejemplos de queratosis actínica típicas. Se recomienda examinar regularmente su piel para detectar lesiones parecidas a éstas. No obstante, no siempre es tan sencillo. Muchas queratosis actínica tienen un aspecto muy distinto, así que si encuentra cualquier lesión fuera de lo común o que cambie, consulte inmediatamente con su médico.

Numerosas queratosis
actínicas en el cuero
cabelludo que revelan daño
solar crónico. Estas son
elevadas, de textura áspera
y parecen verrugas.

Dos queratosis típicas
en el borde de la oreja.
La lesión superior tiene
aspecto costroso, la
inferior de aspecto áspero.

La mayoría de las queratosis
tienen una aspereza tipo
papel de lija. Otras, como
esta lesión, tienen una
superficie obviamente
escamosa y costrosa.

Labio inferior con grietas
llenas de sangre seca
y escamas en forma de
cuerno que cubren una
queratosis grande.

¿CUÁL ES LA CAUSA?

La exposición crónica al sol es la causa de la mayoría de las queratosis actínica. El daño solar de la piel es acumulativo, pero incluso exponerse al sol solo por un rato es dañino. Los días nublados tampoco carecen de peligro, ya que del 70 al 80 por ciento de los rayos ultravioletas (UV) pueden atravesar las nubes y reflejarse en la arena, nieve y otras superficies, dándole exposición adicional.

La irradiación ultravioleta emanada de las lámparas en un solárium puede ser aún más peligrosa que el sol, por lo tanto los dermatólogos alertan en contra del bronceado en soláriums. En ocasiones, las queratosis actínica pueden ser ocasionadas por exposición extensa a rayos X o una diversidad de agentes químicos industriales.

EL PAPEL DE LA EDAD

Debido a que el daño solar de la piel es acumulativo, las personas mayores tienen más probabilidad de desarrollar queratosis actínicas. Hoy en día, personas de 20 a 30 años de edad son afectadas también. Sin embargo, las queratosis actínica son mucho más comunes en las personas mayores de 50 años de edad. Algunos expertos creen que la mayoría de las personas mayores de 80 años de edad tendrán queratosis actínicas.

Asimismo, las personas con defensas inmunológicas debilitadas por quimioterapia contra el cáncer, SIDA, trasplante de órganos o exposición UV excesiva tienen menos capacidad de combatir los efectos de la irradiación y en consecuencia tienen más probabilidad de desarrollar queratosis actínica.

¿POR QUÉ SE TRATA?

Mientras que la queratosis actínica es el precáncer más común, no todas se convierten en cáncer. Lamentablemente, no hay manera de saber de antemano cuáles son precursores del carcinoma de células escamosas. Afortunadamente, existen muchos tratamientos eficaces para eliminar las queratosis actínica.

Cuando se sospecha que una queratosis actínica es un cáncer precoz, el médico podrá extirpar tejido para una biopsia. Esto se puede llevar a cabo removiendo la parte superior de la lesión con un bisturí o una cureta. Este procedimiento requiere anestesia local.

OPCIONES TERAPÉUTICAS

MEDICAMENTOS TÓPICOS

Las cremas y lociones recetadas son muy eficaces por sí solas o en combinación con otras formas de tratamiento cuando una persona tiene muchas lesiones de queratosis actínica. El ungüento o líquido de 5-fluoruracilo (5-FU) en concentraciones entre el 0.5 y 5 por ciento cuenta con la aprobación de la FDA y es el tratamiento tópico mas usado para el tratamiento de las queratosis actínica. Es eficaz no sólo contra las lesiones superficiales sino también contra las lesiones subclínicas. Al aplicarse sobre las lesiones una o dos veces al día durante dos a cuatro semanas, proveé curación hasta 93 por ciento. Puede ocurrir enrojecimiento, hinchazón y formación de costras. Por lo general, las lesiones cicatrizan dos semanas después de detener el tratamiento. Usualmente el resultado cosmético es excelente.

La crema Imiquimod al 5%, también aprobada por la FDA, funciona de manera distinta; estimula el sistema inmunológico para que produzca interferón, un agente químico que destruye las células cancerosas y precancerosas. Se aplica suavemente sobre la lesión dos veces por semana durante cuatro a dieciséis semanas. Por lo general, este tratamiento es bien tolerado. Algunas personas desarrollan enrojecimiento y ulceraciones.

El diclofenac es un medicamento antiinflamatorio no esteroide usado en combinación con el ácido hialurónico, un agente químico que ocurre naturalmente en el cuerpo. La medicina se aplica dos veces al día durante dos a tres meses. El diclofenac evita una respuesta inflamatoria, así que este medicamento tópico se tolera bien, y el ácido hialurónico demora la captación del diclofenac, lo que conduce a concentraciones más elevadas en la piel. Se usa en personas hipersensibles a otros tratamientos tópicos.

CRIOCIRUGÍA

Este es el método de tratamiento más común cuando existe un número limitado de lesiones. La criocirugía no necesita anestesia y consiste en aplicar nitrógeno líquido con un dispositivo de aerosol o con la punta de un algodón. Esto congela las lesiones sin necesidad de cortar tejido. Puede ocurrir enrojecimiento, hinchazón temporal o costras después del tratamiento. En algunos pacientes pueden permanecer puntitos blancos.

TERAPIAS COMBINADAS

Se cree que si una forma de terapia da buen resultado, es posible que dos sean mejores. Algunas de las opciones terapéuticas descritas aquí son particularmente eficaces al usarse en conjunto o en secuencia. Esto puede mejorar los resultados de curación y reducir los efectos secundarios. Por ejemplo, una o dos semanas de 5-FU seguidas de criocirugía podrá reducir el tiempo de cicatrización para 5-FU y disminuir la probabilidad de la formación de puntitos blancos después de la criocirugía.

DESCAMADO QUÍMICO

Este método es mejor conocido por su capacidad de mejorar los signos de fotoenvejecimiento. Se puede usar también para quitar algunas queratosis actínica en la cara. Se aplica un ácido tricloroacético (ATC) y/o agentes químicos similares directamente a la piel afectada. Las capas superiores de la piel se desprenden y por lo general se regeneran dentro de siete días. Esta técnica requiere anestesia local y podrá ocasionar cambio en la pigmentación e irritación temporales.

CIRUGÍA DE LÁSER

Se enfoca un láser de dióxido de carbono o de erbio YAG sobre la lesión, y el haz corta a través del tejido sin ocasionar pérdida de sangre. Esta opción es buena para las lesiones en áreas pequeñas o estrechas y puede ser particularmente eficaz para las queratosis en la cara o el cuero cabelludo, así como la quelitis actínica de los labios. No obstante, podrá necesitarse anestesia local y puede ocurrir pérdida de pigmentación. Los láseres son útiles para las personas que toman anticoagulantes. También son usados como tratamiento secundario cuando otros no han dado resultado.

TERAPIA FOTODINÁMICA (TFD)

La TFD puede resultar particularmente útil para las lesiones de la cara y el cuero cabelludo. Consiste en aplicar un agente fotosensible, ácido 5-aminolevulínico (5-ALA) tópico, a las lesiones. Luego el área se expone a una luz que activa el 5-ALA. El tratamiento destruye selectivamente las queratosis actínicas, ocasionando poco daño a la piel normal circundante. A menudo ocurre hinchazón y enrojecimiento del área.

CÓMO EVITAR LA QA

La mejor manera de evitar la queratosis actínica es protegerse del sol. A continuación se recomiendan hábitos saludables de exposición solar que han dado resultado:

  • Busque la sombra, especialmente entre las 10 AM y las 4 PM.
  • Evite las quemaduras solares.
  • Evite el bronceado, y no utilice equipos de bronceado artificial.
  • Si se expone al sol, vístase con prendas que lo protejan, incluyendo un sombrero de ala ancha y gafas de sol con protección UV.
  • Cada día, use una protector solar de amplio espectro con factor de protección solar (FPS) de 15 o mayor.
  • Aplíquese una onza – 30 gramos (2 cucharadas) – de protector solar en todo su cuerpo 30 minutos antes de exponerse al sol. Reaplíquelo cada 2 horas o después de nadar or sudar excesivamente.
  • Aleje del sol directo a los recién nacidos. Los protectores solares deben usarse en bebés mayores de seis meses.
  • Examine su piel de la cabeza a los pies una vez al mes.
  • Visite a su médico cada año para realizar un examen profesional completo de la piel.

Fotografías cortesía de:
Dr. Pearon G. Lang, Jr., y
Departamento de Dermatología de MSKCC


Evaluadores Médicos:
Dr. Rex A. Amonette • Dr. David J. Leffell • Dr. Perry Robins


Evaluador Médico de la Traducción:
Adelle T. Quintana, MD

UNA PUBLICACIÓN DE THE SKIN CANCER FOUNDATION

© 1993. Revisado 2008. Traducido 2009.